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La transición será ineludible

Tenemos que emprender la transición de fuentes de energía fósil, no-renovables y contaminantes a la energía no-fósil y renovable. Es un imperativo ambiental y económico. Esa transición permitiría reducir la importación de petróleo, proteger el ambiente y contribuir a detener el cambio climático. La reconversión energética exige que actuemos desde una perspectiva integrada y a largo plazo.

El Partido del Pueblo Trabajador propone un proyecto de transición a energía solar, preferentemente, y la océano termal y eólica, donde sean factibles. El Sol puede proveer una parte sustancial de la energía eléctrica que necesitamos. Hay que instalar planchas fotovoltaicas en dificios públicos y escuelas. Las planchas conllevan una inversión inicial; pero generan una reducción del costo a mediano plazo. Deben formularse incentivos reales a residencias y pequeñas empresas que ayuden a sobrellevar el costo inicial, así como planes de instalación por la AEE, con créditos a consumidores por el uso de techos.

La AEE debe convertirse en una agencia comprometida con la reducción del consumo energético y la transición a formas renovables de energía. Buena parte de su presupuesto se dedica al pago de la deuda que es necesario renegociar. Hay que acabar con el malgasto, la sobrefacturación y los contratos abusivos, incluyendo el de compra de gas a EcoEléctrica. Tenemos que contar con el mayor recurso de la AEE: la capacidad y el compromiso de sus trabajadores y de sus organizaciones, como al UTIER.

Esta transición debe integrar esfuerzos de investigación en universidades y los programas de educación vocacional. Tenemos las condiciones para innovar en este cambio crucial para la humanidad. La reducción del uso del automóvil a través del impulso al transporte colectivo es urgente, si queremos detener el cambio climático, además de rediseñar nuestras ciudades de forma amigable a la vida comunitaria.

Necesitamos un plan integrado de desarrollo industrial, agrícola y energético. Nada sacamos intalando molinos en terrenos agrícolas, como es el caso de Santa Isabel. Favorecemos la participación de las comunidades en la elaboración de un plan energético, sobre todo las afectadas por la ubicación de determinados proyectos.

No se trata de un sueño de ciencia ficción, sino de una transición ineludible. Hay que acabar la era del petróleo antes de que el petróleo acabe con nosotros. La reducción de uso de petróleo y el uso de gas natural, sin gasoductos, puede ser un sustituto inicial. Pero el objetivo debe ser la transición a formas de energía no-fósil y renovable.

La transición energética conlleva la creación de industrias y empleos como la instalación y el mantenimientode calentadores, planchas e inversores, y de materiales y componentes para estos. Como siempre, el PPT exigirá respeto de los derechos de los trabajadores a organizarse sindicalmente, a una remuneración adecuada y la protección de sus derechos adquiridos. La transición necesaria debe ser fuente de bienestar para todos, no de ganancias para unos pocos. Los que con su trabajo construyen a Puerto Rico cada día son los que pueden reconstruirlo. Para ello necesitan su propio programa y partido.